Pensar que estuve ahí.
Pensar que besé el arma criminal
Y traicioné la lealtad de las golondrinas.
Pensar que taladré el silencio de los muertos
Con gruñidos
Y puse un faro en el borde de la sangre,
Para mirar cómo danzan los ahogados.
Pensar que fui ruin y miserable,
Que engañé a un santo
Y escondí las uñas de mi víctima en una cajita
Que observaba debajo de las sábanas.
Pensar que fui un idiota
Y me corté la oreja en un cuarto pestilente.
Pensar que arrojé un anillo a una fuente
Para detener a Dios.
Pensar que yo fui igual a ese hombre
Que se incendia en una hoguera de lenguas envenenadas.
Pensar que huí de mis actos
Como una serpiente rastrera
Y dije, del sol, abismo,
y del abismo almohada de los locos.
Pensar que lloré en la madrugada
Buscando el elixir que no da resaca.
Pensar que viví sin rumbo
Hablando más de la cuenta y desprestigiando
A los que piensan derecho.
Pensar que me torturé con la memoria
De estas infamias.
Que me embriagué de culpa.
Pensar que amé
Y recibí la dádiva de un beso.
Pensar que sobreviví y miré
Las bellas figuras de los sueños
Cuando el arte era una esfinge con pecho de mujer.
Pensar que sobreviví como un fantasma
De mala muerte
Bajo el cielo de los teatros.
Pensar que sostuve a otros con mi debilidad
Y les regalé la piedra de la inspiración.
Pensar que los avergoncé
Y que les fallé de nuevo.
Pensar que decapité al rey infantil y sembré sus ojos
En los ojos de un leopardo.
Pensar que di cuerda al pájaro del alba
Y pensar,
Sí,
Pensar que se abrió la vida de un diamante
Ante la felicidad de mis lágrimas.
Pensar que fui dios jugando a ser hombre
Frente a una hoja en blanco.
Pensar que fui feliz y fui sabio.
Pensar que dancé en la primavera del mundo
Y canté rojo,
Canté azul,
Canté naranja
Y ámbar de Macedonia.
Pensar que soy una golondrina disparada en un grito celeste.
Un ángel que se despulga las alas.
Un mamífero que ruge castillos en la nada.
Pensar que estoy de pie.
Pensar que estoy muerto.
Pensar que tengo una flor de fuego en el corazón
Y otra en el sexo.
Pensar que la vida me ensalza y me eleva como la champaña.
Pensar que soy.
Que vivo.
Como un león, por así decirlo,
Como un león en el sueño de un alquimista.

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