No es el cielo.
El cielo está vacío
Pero la tierra lo inventa con sus brazos abiertos.
Lo colma de sus muertos,
Como negras semillas en el vientre
De un poema.
El sembrador arroja signos
Al tiempo
Y regresa con un lagarto entre los brazos,
Un niño luxado,
Un billete para la ceremonia de las ausencias.
Desde este agujero te invoco,
Padre mío que estás en los vientos,
Sacrificado sea tu hijo,
Antes de nacer ya condenado a derramar la copa,
A coronarse de aforismos afilados como espolones de gallo.
Déjame morir en la ignorancia,
Bebiendo la mirada de la mujer que amo.
Abandóname sin rencores como yo te he abandonado.
No hay nada pendiente.
Estamos a mano.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s