Porque pude haber sido un niño palestino
Caminando hacia el cadáver de su hermana entre los escombros,
O haber nacido mi vecino,
Que se alegra de lavar su auto y alquilar cuartos.
Porque pude haber sido mi hermano y mi hermano haber sido yo.
Porque pudiste haber nacido pobre.
Porque pudiste haber sido aquel diplomático que colecciona armas
O el dentista de huesudas manos que posó para Otto Dix.
Porque pude ser el soldado que clavó
Los pies de Jesús en Galilea
O el jardinero de Luis Quince,
Que mira las retamas con geométrica pasión.
Porque pudiste haber sido yo
Y yo pude haber sido tú, aunque te ignoro.
Porque pudiste (y esto sí se te ha pasado por la mente)
Haber sido ese cuerpo desnudo en la crónica policial
Con la camiseta envolviendo su cabeza.
Porque pudiste marcharte de un mal rato y no lo hiciste,
Porque pudiste haberlo hecho
Y sido otra persona desde entonces.
Porque me tocó ser ese hombre aprisionado en esos músculos,
Mirando desde el interior del cráneo
Y a quien llaman por un nombre cualquiera
(y yo respondo, y me doy la vuelta con esos ojos
Que por un rato son de niño).
Porque escribirán en mi lápida ese nombre
Y dirán que fui aquel cuerpo vencido
Por un peso incierto.
Porque todo esto es un azar y no tiene regreso.
Porque pronto cerraré mis ojos
O quedarán abiertos sin remedio.
Porque a ciencia cierta el tiempo cesará,
Y la inexistencia cubrirá mi cuerpo con un manto piadoso,
Cual agua diamantina,
Cual licor amnésico,
Cual eternidad magnética.
 
Y sin embargo los perros caminan hacia la roja saliva
Y las desnudas puertas del mar tienen estatuas
Que los hombres no pueden reconocer,
Templos de odio donde las criaturas se deslizan
Entre las ingles de una diosa.
Tus pies sienten lo suave del mundo
Y te sumergen en su vaivén de mecanismo,
Hasta palpar con tu boca el fruto dulce de lo tibio,
Las criaturas muertas que se calcinan.
Y tomas del sol un deseo antiguo y gesticulas,
Corres, besas, sujetas.
Y dices: “Yo”
Y dices: “Somos”
Frente a tu sombra,
Que te transforma en un fantasma de ópera
Cubierto por un manto de aves
Que se dispersan.
Como si fueras otro
(como si fueras muchos)
Frente al agua incierta de los sueños.

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