Ascendiste como una medusa
Entre resplandores de magnesio.
Eléctrica y borracha,
tropezando con fotógrafos
Y veredas mal colocadas.
Cadera de gorrión
Y uñas de sable,
Con un nido en la cabeza y un cubata
abandonado en cualquier playa,
con un cigarrillo dentro.
No te importaba sonreír sin una muela
Ni beber frente a tu público.
Siempre pidiendo lo que no podías recibir,
Siempre incompleta,
Siempre deshilvanada bajo sábanas
Que huelen a mortaja.
Párpados de muñeca automática.
Dando a luz solo canciones porque
Tu útero solo alcanzaba a cantar.
De un escenario al otro,
Mal sostenida por cualquier brazo protector
Y luego espléndida,
Como una mantaraya de hotel
O una serpiente
En un acuario televisado.
Fugaz,
Muerta y sonriente hasta el vacío.
Mi hermana adicta.
Mi sombra.
Mi igual.

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